ECONOMÍA EVOLUCIONISTA

MARCO CONCEPTUAL


El estudio base “An Evolutionary Theory of Economic Change” de los llamados Evolucionistas, Nelson y Winter de 1982, proponen una nueva teoría, contraria a la corriente ortodoxa, para analizar los fenómenos asociados al cambio económico. Consideran como su “primera premisa, que el cambio económico es importante” y, que, “nada es más digno de atención que la comprensión de los cambios acumulados en la organización económica y tecnológica.” Para esta corriente la teoría ortodoxa es deficiente, inadecuada y errónea para comprender los cambios económicos y, por lo tanto, proponen “la reconstrucción de las bases teóricas de la economía como una precondición para una mejor comprensión del cambio económico.” La teoría evolucionista toma prestadas ideas básicas de la biología, como la selección natural darwinista, y las aplica a las empresas y a su habilidad para crecer y sobrevivir en un ambiente de mercado.
Llaman “formal” a la teoría dominante, la establecida en los manuales de economía, por su alto grado de utilización de modelos matemáticos y los principios básicos que asume, como la maximización de la ganancia, el equilibrio, la competencia, la información y la predicción perfecta, el individuo racional, el pleno empleo. Estos métodos e ideas son rechazados por la corriente evolucionista, que también se hace llamar teoría “apreciativa.” Las propuestas de los evolucionistas-apreciativistas son a nivel de las empresas y a nivel macroeconómicas con modelos de crecimiento económico a largo plazo. Argumentan, que los modelos evolucionistas son mejores que la teoría neoclásica-ortodoxa; porque “incorporan las innovaciones y el avance tecnológico como los determinantes del crecimiento a largo plazo”. En este sentido, la teoría evolucionista retoma las ideas de Schumpeter, definiéndose así mismos como Neoschumpeterianos.
Aunque es una dura crítica contra la teoría convencional, no hay rompimiento total con ella ni con sus orígenes, puesto que son los mismos en ambos casos. Reivindican a los clásicos, principalmente Adam Smith, y los neoclásicos, particularmente a Alfred Marshall, e incluso retoman posiciones ortodoxas; se distinguen abiertamente de los neoclásicos porque sostienen posiciones endogenistas y evolucionistas de Marx. Se esfuerzan por diferenciarse y demostrar que las nuevas e incluso la vieja teoría neoclásica del crecimiento (la de Solow) no aportan nada original a lo que ya antes, otros no neoclásicos habían formulado. Se basan en estudios empíricos y explicaciones abstractas más que en modelos teóricos y matemáticos: “hasta recientemente el modo normal de la teorización económica fue verbal. Smith, David Ricardo, Marshall, Frank Knight, Schumpeter, Keynes, usaron palabras, no usaron matemáticas como su medio teórico dominante. Únicamente, en nuestros días el termino “teoría” significa un argumento teórico expresado matemáticamente.” La teoría evolucionista retoma aspectos de varias corrientes y pretende con esta “amalgama” proporcionar un análisis que pueda, cuando menos, dicen, “competir con la teoría neoclásica en la explicación de la situación de las empresas y del crecimiento a largo plazo”, particularmente, en el manejo de la teoría del avance tecnológico y de las innovaciones, al estilo schumpeteriano, como la fuerza motriz del cambio económico y del crecimiento a largo plazo.
Se acercan a posiciones de la llamada nueva teoría endogenista en cuanto al reconocimiento de la prioridad del avance técnico, pero consideran que, al igual que la vieja teoría neoclásica, ella trata “el cambio técnico, en el mejor de los casos, torpemente”, o no lo analiza como un “proceso evolucionista”, puesto que siguen considerando el avance técnico y el crecimiento como variables que tienden al equilibrio y con agentes que tienen predicción perfecta, cuando en “la realidad la economía está en continuo desequilibrio y hay incertidumbre”. Reclaman que algunas posiciones de la teoría neoclásica se han acomodado con algunas de las ideas reivindicadas por los evolucionistas. No están de acuerdo con la contabilidad del crecimiento (growth accounting) neoclásico, porque “estos ejercicios de repartición de los créditos en el crecimiento no tienen sentido.” Aunque, como se deduce, de este método cuantitativo surgió el principio clave y la conexión entre los exogenistas y endogenistas, de que el cambio técnico es el principal determinante, idea con la cual los evolucionistas están de acuerdo y, además, reivindican ser los pioneros y especialistas.
Los evolucionistas están cerca de historiadores económicos e historiadores de tecnología, de los negocios, de las instituciones sociales, porque afirman: “la historia importa”; parten de la teoría económica, pero sus campos de investigación son microeconómicos -sectores y ramas-, en donde han comprobado una de sus principales tesis: “el avance técnico es la fuerza motriz clave que está detrás del crecimiento económico” y, también, formulan que “las instituciones sociales que moldean el avance técnico, a su vez son modificadas como una parte esencial del proceso de crecimiento económico.” Aseveran, que los componentes del crecimiento se refuerzan o se acompañan mutuamente, pero el avance técnico es “el principal conductor y catalizador” que induce y apoya nuevas inversiones en tecnologías en capital físico y humano .
La corriente evolucionista data de cuando menos un siglo pero aún carece de la proyección y la cobertura de sus oponentes neoclásicos, sin embargo en los últimos años han extendido su influencia con base a una floreciente producción teórica y empírica y al cambio de situaciones. Nelson y Winter señalan que fue durante las primeras décadas del siglo XX que el pensamiento y el lenguaje evolucionista estaba generalizado en la teoría económica, pero después de la Segunda Guerra Mundial fue desplazado por la corriente neoclásica; pero según los mencionados investigadores, en los últimos años los argumentos evolucionistas empiezan a regresar, “por lo menos en la periferia del campo”. Este cambio es debido en parte porque la teoría neoclásica standard –diagnostican- no es capaz de enfrentar adecuadamente a los “desequilibrios dinámicos” relacionados con la competencia que se observa en industrias como la computación o farmacéutica, o con los procesos de crecimiento económico impulsados por el cambio tecnológico. Y, por tanto, consideran, que la teoría evolucionista es un “método natural“ para analizar los temas que hoy están en el centro de la atención. Ven un renacimiento en la década de los ochenta y noventa del pensamiento evolucionistas, con nuevas herramientas analíticas producto de una amplia investigación interdisciplinaria: “notamos que los investigadores de diferentes disciplinas han llegado a la proposición que es necesaria que el avance tecnológico sea comprendido como un proceso evolucionista” porque la economía evolucionista ofrece grandes ventajas y además está abierta al dialogo y colaboración con otras disciplinas teóricas.

Este Fragmento fue tomado de la página web http://www.eumed.net/tesis/jjrv/7h.htm con el título de La Nueva Fase de Desarrollo Económico y Social del Capitalismo Mundial, tesis de José de Jesús Rodríguez Vargas.


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